Cálida siesta

Una doble traición conyugal y una diferencia: ella no sintió más que mido, espanto y dolor cuando aquel hombre la poseyó; él, en cambio, había gozado como un sátiro arrancando a la muchacha hasta el último suspiro de placer. La experiencia inaudita de una mujer culpable que preparó el plan a su propio marido... para tener algo que reprocharle si llegaba un día a sospechar algo sobre su caída.